Confinamiento y la importancia de mantener los horarios.




(Dr. Alfonso C. Gálvez Martín. Hospital Vithas Granada. Gastrum)


Confinamieto y hábitos saludables gastrum
En estos momentos que vivimos de permanencia obligada en nuestras casas, se puede prestar a que cambiemos nuestros horarios habituales y eso nos puede llevar a trastornos fisiológicos y nuestro organismo sufrir e incluso ocasionarnos una enfermedad. 


Tenemos un reloj interno que controla nuestra fisiología y que llamamos CRONOBIOLOGIA, ciencia que trata sobre la fisiología humana y su relación con los ritmos biológicos del individuo o ciencia que relaciona nuestra fisiología según la hora del día.


Nuestros ritmos biológicos, sincronizados por este reloj, que no somos conscientes de que existen, están armonizados por la luz, y se anticipan a nuestras acciones, cuando las mismas situaciones se repiten día a día, como por ejemplo puede ser los jugos digestivos a la hora de comer o el sueño cuando llega el final del día influido por el cansancio.


Hay estudios en humanos que demuestran que cuando la comida del mediodía o de la cena son más tarde, se asocia con mayor grado de obesidad y también con más dificultad para perder, ya que afectan a la movilización o acumulo de grasa en el tejido adiposo.


Por otro lado, la reducción del tiempo de sueño, la falta de luz natural y el aumento a la exposición a la luz artificial durante la noche, es un factor que actúa sobre el cerebro e induce a una mala percepción de los ritmos biológicos, provocando alteraciones en nuestro organismo como obesidad, diabetes, enfermedad cardiovascular, problemas digestivos, psicológicos y propiamente alteraciones del sueño.


Pero sin entrar en tecnicismos, para no tener que hablar sobre sustancias como la melatonina, la insulina, el cortisol, serotonina, etc., que mucho tienen que ver con todos estos ritmos de los que estamos hablando, daremos unas simples recomendaciones sobre lo que hay que tener en cuenta, para que nuestra cronobiología funcione como un reloj:



  • Comer antes de las 3 de la tarde, cenar 2 horas antes de ir a la cama, mantener y evitar comer en horas de la noche.

  • Incorporar una rutina diaria de actividad física, evitando que esta sea 2-3 horas antes de ir a la cama.


  • Si tienes trabajo en casa: crear un buen ambiente, organizar tu trabajo creando rutinas, planificar y estructurar tu día, tener todos los recursos y herramientas suficientes que necesitas y tomarte pequeños descansos.
     
  • Mantener un estilo de vida sana, con horarios marcados, que se repitan a lo largo de todos los días.
 
Dormir 7-8 horas durante la noche y estar activo durante el día, yendo a la cama temprano y levantándose temprano, dormir siestas de corta duración (20 minutos).



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