La importancia de la práctica de actividad diaria en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad

En general, quienes padecen un problema de sobrepeso u obesidad no suelen ser muy amantes de practicar ejercicio físico.

Nos gustaría decir que con cualquiera de los métodos que existen para tratar la obesidad, el perder peso es fácil y está asegurado, y que cambiar los hábitos alimenticios no será necesario e incrementar la actividad física tampoco. Pero no sería cierto.

Las técnicas y tratamientos (ya sea Balón Intragástrico, Método POSE o Método Apollo) son una ayuda a que el proceso y los cambios que una persona con sobrepeso u obesidad debe realizar sea más sencillo. Ni que decir tiene que el papel de los miembros del equipo médico (nutricionista, psicólogo, etc..) es fundamental para que el tratamiento sea efectivo y no sólo se consiga perder peso sino que se consiga acabar con un estilo de vida que ha propiciado la obesidad.

Dentro de ese programa de cambios, el aprender a comer mejor es fundamental pero la práctica de ejercicio físico, en especial cuando ya se ha conseguido perder algo de peso, es un elemento más de la cadena de cambios que harán posible el ganar la batalla a la obesidad.

Muchos pacientes nos dicen que ellos no van a ser capaces y que lo de practicar ejercicio "no va con ellos" pero nuestra experiencia nos dice lo contrario.

Cuando un paciente empieza a perder peso es como si se quitase una venda de los ojos y descubriese un mundo "nuevo", no exageremos, es una sensación que nos han trasmitido muchos pacientes a lo largo de nuestra trayectoria.

Esa nueva visión y sobre todo ese nuevo estado anímico motiva lo suficiente como para que el paciente se sienta más vital, con más energía y ganas de hacer cosas y plantearse actividades que antes ni se planteaba, entre ellas la práctica de ejercicio físico.

Practicar ejercicio físico no significa de repente convertirse en un deportista de élite- aunque tenemos algunos casos de pacientes que tras perder peso se han apuntado a la moda del "running" y compiten en carreras populares de 10kms cuando eso era algo impensable antes del tratamiento-, practicar ejercicio físico significa dejar el coche aparcado y caminar cada día al menos media hora a ritmo rápido, ir a clases de baile, montar en bici, nadar , correr a ritmo suave, en definitiva moverse!!!. La práctica de ejercicio físico sumará y consolidará aún más si cabe el cambio de estilo de vida necesario para que la obesidad no vuelva a ser un problema.


Según una investigación científica realizada entre 334.161 hombres y mujeres europeos que se ha seguido durante 12 años, aquellos que tienen un nivel moderado de actividad física diaria - equivalente a 20 minutos de paseo a ritmo rápido- tienen entre un 16% a un 30% menos de posibilidades de morir a edades tempranas que aquellos que son inactivos.

Aunque el beneficio de caminar a diario fue mayor para quienes tenían un peso normal, entre aquellos participantes en el estudio que tenían un IMC elevado también se observó el beneficio de practicar actividad física a diario.


En términos generarles evitar la inactividad reduce el riesgo de muerte por cualquier causa en un 7,35%.
Puestas así son sólo cifras, pero si sumamos los datos de todo aquello que nos aporta el perder peso (para empezar aumentar la esperanza de vida en 10 años), más los beneficios de evitar una vida sedentaria las cifras dejan de ser cifras para ser más años de vida, con más calidad de vida y con menos problemas de salud.