¿Tengo o no tengo obesidad?

Un estudio publicado en el New England Journal of Medicine, ha documentado determinadas tendencias de las personas con respecto a su percepción sobre la obesidad. El estudio determina que existe algo así como  "un mecanismo psicosocial de propagación de la obesidad” y que se propaga a través de un cambio en la percepción de la “aceptación de la obesidad”. 

Lo resumen con un ejemplo claro: Para una persona con obesidad, si se relaciona con personas  con sobrepeso, a medida que sus amigos o familiares engordan, empiezan a  pensar que su grado de sobrepeso es más o menos “aceptable” dejando de lado y a menudo obviando los problemas que ese exceso de peso puede originar desde el punto de vista de la salud y la calidad de vida.

Otra investigación llevada a cabo entre personas de mediana edad en EEUU, pone de manifiesto de nueva esta “aceptación” de la obesidad. Los participantes en el estudio tenían que clasificarse a sí mismos como delgados, con peso normal, sobrepeso u obesidad, solamente el 15% de los obesos se clasificaron de forma correcta frente al 70% de las personas con sobrepeso o peso normal. Este dato explica claramente porqué a menudo la percepción de la obesidad no se corresponde con la realidad. 

Esto no sería problemático si no fuera porque la obesidad y las enfermedades que conlleva es la segunda causa de muerte prevenible en España. Se estima que la obesidad causa 18.000 muertes al año en España. 

Considerando estos datos y teniendo en cuenta que conocer el grado de obesidad es tan sencillo como aplicar la fórmula que nos permite conocer el Índice de Masa Corporal, vale la pena huir de argumentos subjetivos del tipo “no estoy tan gordo”, “tampoco me sobran tantos kilos”, “ algo de sobrepeso tengo pero no más que el resto de la gente, más o menos a todo el mundo le sobran unos kilos”,… y conocer cuál es nuestro grado de obesidad y poner fin al problema cuanto antes posible.