OBESIDAD SIN OBESIDAD

¿Cuándo ocurre esta situación? ¿Por qué es un peligro para la salud?

Cuando se habla de obesidad todos nos imaginamos el típico muñeco o silueta gordo en el que la distribución de la grasa es generalizada  pero ¿es siempre así? ¿se pueden tener todos los síntomas de la obesidad sin tener una obesidad generalizada? ¿es igual de peligrosa la obesidad generalizada que la obesidad abdominal? ¿hay “obesos ocultos?

La respuesta a todas las preguntas anteriores es un Sí.

El concepto obesidad se está ampliando y por tanto cuando se habla de obesidad no debemos pensar exclusivamente en la obesidad generalizada. Por ejemplo la obesidad abdominal – aquella en la que la grasa se concentra en la zona del abdomen- ha demostrado ser tanto o incluso más peligrosa para la salud que la obesidad generalizada.
En cuanto a los “obesos ocultos”, muchas personas que según el IMC no son obesas sí presentan en cambio una serie de indicadores similares a los de las personas con obesidad. 

Se trata de personas que a pesar de tener un IMC por debajo de lo que se considera obesidad tienen unos hábitos alimenticios y de estilo de vida poco saludables y por tanto su salud se ve afectada por algunos de los mismos problemas a los que se enfrentan la mayoría de personas con obesidad (diabetes tipo 2, hipertensión, colesterol alto, etc…) por lo que metabólicamente hablando puede decirse que son obesos.

Y es que según un estudio recientemente publicado en la revista Frontiers in Publlic Health (overfat adults and children in developed countries: The public health importance of identifyng excess body fat) en torno al 90% de los hombres y el 80% de las mujeres de los países occidentales tienen un porcentaje de grasa que supone un riesgo para la salud, de ahí el concepto de “obesos ocultos”  a pesar de que su IMC no corresponda al de una persona con obesidad.


Es por ello que últimamente diferentes investigaciones y especialistas en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad apuntan que la medida para valorar el grado de sobrepeso y/o cómo o a partir de cuándo la grasa acumulada en el cuerpo supone un peligro para la salud, debería ser el medir la cantidad de exceso de grasa.

La clave del tratamiento de la obesidad podría estar en el cerebro

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Al menos esta ha sido una de las conclusiones de un estudio publicado en la revista Journal of Clinical Investigation (JCI). Durante el estudio, los investigadores bloquearon los efectos de los receptores nucleares PPAR-gamma en un pequeño número de células cerebrales en ratas. A partir de ese "bloqueo" los roedores comieron menos y a pesar de ingerir alimentos con alto contenido en grasa y el azúcar, y no aumentan de peso, mientras que el otro grupo de ratas (sin bloqueo de receptores) sí lo hicieron", Por tanto una de las conclusiones de dicha investigación fue que el receptor PPAR-gamma-producción de neuronas POMC podría ser clave para regular la obesidad.
Las neuronas POMC se encuentran en el hipotálamo y son las encargadas de regular la ingesta de alimentos. Son las neuronas que se activan cuando decimos "no puedo comer más" es decir son las que se activan cuando nos sentimos saciados y por tanto frenan el apetito.
Por otro lado, otra investigación llevada a cabo en la Universidad de Carolina del Norte en EEUU identificó un circuito en el cerebro que hizo que los ratones ingiriesen comida incluso sin tener hambre y a la inversa es decir el mismo circuito hizo que los roedores dejasen de comer a pesar de que tenían mucha hambre.
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En ambos experimentos para manipular estas neuronas BNST, los investigadores implantaron fibras ópticas en los cerebros de ratones vivos y se usó una combinación de óptica y genética para activarlas una por una.
Este tipo de investigaciones abre la puerta a nuevas opciones en el tratamiento de la obesidad.

Comer alimentos ricos en fibra ayuda a controlar el peso y a prevenir la obesidad, especialmente la obesidad abdominal

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Según un estudio publicado en la revista Nutrients las personas que ingieren alimentos ricos en fibra tienen menos posibilidades de padecer sobrepeso u obesidad en comparación con aquellos que no comen demasiada fibra.

Esa es una de las conclusiones del estudio  'Ingesta y fuentes alimentarias de fibra en España: diferencias con respecto a la prevalencia de exceso de peso y obesidad abdominal en adultos del estudio científico Anibes'.

Uno de los principales motivos de esta asociación entre consumo de fibra y menor predisposición a la obesidad es que los alimentos ricos en fibra suelen ser saciantes y ayudan a reducir el apetito favoreciendo que la personas consuma menores cantidades de otros alimentos o sus ingestas sean menores en cantidad o en frecuencia ya que se siente saciado más fácilmente. 

Es decir, el efecto que ejercen, lejos de ser similar en cuanto a nivel de saciedad, sí lo es en cuanto a la base del tratamiento (conseguir mayores niveles de saciedad) de técnicas como el balón intragástrico o el método pose.

Además, el consumo de fibra es especialmente recomendable a la hora de controlar no sólo el peso en general sino la obesidad abdominal, es decir la acumulación de grasa en la zona del abdomen comúnmente conocida como "barriga".

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Y es que, según los datos del estudio, la ingesta de fibra fue mayor en aquellas personas sin grasa abdominal que en aquellas que sí que presentaban más grasa en esta zona. 

A pesar de estos  beneficios, el consumo de fibra entre los españoles es bajo.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda una ingesta de 25 g al día, lsin embargo el consumo medio de los españoles es de entre 5,66 y 12,5 g/día, muy por debajo de lo recomendado. 

Recordamos que los alimentos con mayores cantidades de fibra son los los granos, cereales y las harinas, seguidos de las verduras y hortalizas, las frutas y las legumbres.

Así que si queremos mantener el peso a raya, además de otros muchos aspectos a tener en cuenta, los alimentos ricos en fibra deben convertirse en una parte importante de tu alimentación diaria.

Tipos de Obesidad: ¿Son todas las obesidades iguales?


Tipos de obesidad
Si nos ceñimos a la definición estándar de obesidad, la RAE (Real Academia de la lengua española) lo define como "cualidad de obeso" y si buscamos la palabra "obeso": adjetivo para definir una persona excesivamente gorda.

Pero... ¿Qué es ser o estar gordo? ¿Qué es obesidad? ¿Son todas las obesidades iguales?
Tener obesidad es un tener estado patológico, es decir  tener una enfermedad que se caracteriza por un exceso o una acumulación excesiva y general de grasa en el cuerpo.

En términos generales cualquier persona que tenga un Índice de Masa Corporal superior a 30 parece obesidad. No obstante cabe destacar que existen hasta cuatro tipos de obesidad diferentes.

1).- Obesidad por sedentarismo: Se trata de una obesidad que se presenta en personas que no necesariamente comen mucho, sin embargo se mueven poco. El sedentarismo hace que el organismo se vuelva "ahorrador" y en lugar de gastar energía acumule grasa en las zonas de reserva. Se caracteriza principalmente porque la grasa se acumula en forma de flotador alrededor de la cintura.

2).-Obesidad glútea: Si bien existe un sobrepeso generalizado, la grasa suele acumularse en caderas y rodillas. Es un tipo de obesidad muy característica de la mujer y suele existir una predisposición genética que es determinante para su aparición.

3).-Obesidad metabólica aterógena u obesidad abdominal: Es la típica barriga masculina. La grasa se encuentra acumulada intraabdominal, en la zona del abdomen. Se trata de una obesidad peligrosa que se asocia con un mayor número de posibilidades de desarrollar diferentes alteraciones cardiovasculares y diferentes tipos de cáncer.

4).-Obesidad alimentaria: Se trata de una obesidad generalizada. La grasa se acumula en diferentes partes del cuerpo. Un rasgo característico es por ejemplo la acumulación de grasa alrededor del cuello (papada).
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En cualquiera de los casos, la acumulación de grasa es nociva para la salud y por tanto conviene ponerse en manos de especialistas para tratar un problema de sobrepeso u obesidad con algunas de las diferentes técnicas que existen hoy en día como el balón intragástrico, el método pose o el método apollo que no requieren de una intervención quirúrgica.